Hay una frase que oímos en casi todas las primeras tutorías de programación: «Mis unidades didácticas ya las tengo, solo me falta pasarlas a situaciones de aprendizaje». Y casi siempre la respuesta es la misma: no, no es pasarlas. Es otra forma de pensar la unidad. Cambiar el título no basta, y el tribunal lo nota en cuanto empiezas a defender.

Qué es una situación de aprendizaje, según la norma

El Real Decreto 217/2022, de 29 de marzo, que establece la ordenación y las enseñanzas mínimas de la ESO, las define en su artículo 2 como «situaciones y actividades que implican el despliegue por parte del alumnado de actuaciones asociadas a competencias clave y competencias específicas y que contribuyen a la adquisición y desarrollo de las mismas». Su anexo III, titulado «Situaciones de aprendizaje», da las orientaciones para diseñarlas. En Madrid, el currículo de la etapa está en el Decreto 65/2022, de 20 de julio (BOCM de 26 de julio de 2022), que se apoya en ese real decreto.

Tres rasgos que el tribunal busca

Un contexto cercano y significativo para el alumnado, no un pretexto. Un producto o reto final que obligue a movilizar saberes de verdad. Y una conexión explícita con competencias específicas y criterios de evaluación de tu materia, porque es ahí donde la situación se vuelve evaluable.

Fíjate en la palabra despliegue. La situación no es lo que tú explicas; es lo que el alumno hace. Si al describirla la mitad del texto son tus explicaciones, todavía estás escribiendo una unidad clásica.

Grupo de estudiantes construyendo una maqueta del patio a escala

Un ejemplo completo: 3.º de ESO, Biología y Geología

Lo vemos mejor con un caso. Tomemos 3.º de ESO en un instituto de Móstoles. El centro tiene un patio con poco arbolado y en junio las temperaturas son duras. De ahí sale la situación: «Un patio que no queme».

La situación, paso a paso

Reto

El alumnado debe presentar al consejo escolar una propuesta razonada para mejorar el patio con vegetación adecuada al clima de la zona.

Investigación

Medición de temperaturas en zonas de sol y sombra, estudio de especies autóctonas y de su consumo de agua.

Producto

Informe breve y maqueta o plano a escala, con presupuesto aproximado y justificación científica.

Evaluación

Rúbrica ligada a criterios de evaluación de la materia, coevaluación entre grupos y una autoevaluación final.

Lo interesante de este ejemplo es que la materia está entera ahí: ecosistemas, relaciones entre seres vivos, sostenibilidad, método científico. Y además aparecen competencias clave sin forzarlas, como la competencia matemática al medir y calcular o la ciudadana al presentar la propuesta.

Errores que vemos cada año

El primero, la situación decorativa. Un título atractivo («Detectives del Universo») y debajo, las mismas actividades de siempre. El tribunal pregunta «¿y dónde está el detective?» y la defensa se tuerce.

El segundo, la evaluación desconectada. La situación es preciosa, pero la nota sale de un examen escrito al final que no tiene nada que ver. Si la situación es el eje, la evaluación tiene que vivir dentro de ella.

El tercero, y para nosotros el más grave, olvidar la atención a las diferencias individuales. En Madrid esto tiene marco propio, el Decreto 23/2023, y un tribunal madrileño espera ver cómo ajustas la situación para quien necesita más apoyo y para quien necesita más reto. Una línea genérica no sirve. Un ejemplo concreto, sí.

Cómo encaja en la programación didáctica

La programación no es una suma de situaciones sueltas. Tiene que verse un hilo: secuencia a lo largo del curso, equilibrio entre competencias específicas y una lógica de dificultad creciente. Nuestra recomendación para Secundaria es diseñar primero tres o cuatro situaciones potentes que cubran el grueso de las competencias de la materia y construir después el resto alrededor. Al revés suele salir una programación con muchas piezas y poca estructura.

Para la defensa

Elige una situación que conozcas de verdad, a poder ser una que hayas llevado al aula o que hayas visto funcionar. Prepara una anécdota real de cómo responde el alumnado. Es lo que más diferencia una defensa de otra, y es lo que un tribunal de docentes en activo recuerda.

Profesora explicando ante un tribunal sentado en una mesa en una biblioteca con estanterías

Cómo contarla en diez minutos

En la defensa no da tiempo a recorrer toda la programación, así que la situación que elijas tiene que poder contarse con un hilo claro. Nosotros solemos proponer este orden: el contexto del grupo en dos frases, el reto, lo que hace el alumnado sesión a sesión, cómo se evalúa y qué ajustes haces para quien va por delante y quien va por detrás. Si te sobra un minuto, cierra con lo que aprendiste tú la primera vez que la llevaste al aula.

Ensáyalo en voz alta con cronómetro y, si puedes, delante de alguien que te interrumpa con preguntas incómodas. «¿Por qué este criterio y no otro?», «¿qué haces si un grupo no trabaja?», «¿cómo calificas el producto final?». La primera vez cuesta. A la quinta, la situación ya es tuya y se nota.

Por dónde empezar

Si vas a presentarte a la previsible convocatoria de 2027, el momento de diseñar las situaciones es este curso, mientras puedes probarlas con alumnos reales. Para eso tenemos el curso de programación y UD/SA/UPD para Secundaria, donde trabajamos situación por situación con corrección individual. Si tu especialidad es Formación y Orientación Laboral u Orientación Educativa, el planteamiento cambia bastante, porque los contextos y los documentos de referencia son otros, y también lo trabajamos por separado.

Si quieres que miremos tu caso concreto, llámanos o escríbenos al 649 635 240.

Equipo de preparadores de Oposiciones de Secundaria a Medida

Fuentes oficiales

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